TRABAJAR SIN PARAGUAS, NUNCA

 

Al igual que el paraguas nos protege de la lluvia, cuando se inicia una relación laboral, ya sea, viéndolo desde el prisma del trabajador o del empresario, debe revestir de cierta protección para ambas partes.

Durante estos años de crisis, por todos es sabido que, no todas las relaciones laborales han contado con ese paraguas. Sin entrar a valorar las circunstancias por las que empresa y trabajador han accedido a estas irregularidades, me gustaría hacer hincapié en las consecuencias de actuar de este modo.

Pues bien; os quiero comentar que esta actividad fraudulenta tiene numerosos consecuencias para el empleado sin contrato, para la empresa y, por supuesto, para el Estado. Es un fraude laboral estar recibiendo un salario sin declarar ni cotizar nada al Estado, tanto para el trabajador como para la empresa.

Del lado del trabajador hemos que tener claro que, si no existe contrato de trabajo entre la empresa y el empleado, no existe documento oficial donde se determinan las obligaciones y derechos de ambas partes de la relación laboral; no hay contrato de por medio donde se establecen las condiciones inherentes al puesto como salario, categoría profesional, etc., y existe la dificultad a la hora de reclamar el salario, en caso de impago por parte de la empresa. Lo mismo ocurre en caso de despido, ya que inicialmente el empleado no tendrá derecho a indemnización; solo podrá optar a esta si demuestra la existencia de una relación laboral entre ambas partes. Cuestión esta difícil de justificar al no existir contrato.

Al no cotizar el trabajador a la Seguridad Social, no genera derecho a prestación por desempleo, no cotiza para futuras prestaciones (incapacidad temporal, maternidad,…) y no cotiza para la futura pensión de jubilación. Si se produjera un accidente de trabajo y el trabajador no tuviera contrato, no tendría derecho a asistencia sanitaria en la mutua de accidentes de la empresa, al igual que tampoco tendría derecho a percibir indemnización, si fuera su caso. Y, por supuesto, que la empresa no se haría cargo del salario durante los días de baja, por lo que durante esos días el empleado no percibiría retribución alguna.

Se considera una infracción muy grave a la Seguridad Social compatibilizar la percepción de prestaciones o subsidios por desempleo con el trabajo por cuenta ajena. El trabajador perdería el derecho a percibir la prestación por desempleo y el reintegro de todo lo percibido por este concepto hasta la fecha. También se le podrá excluir al trabajador del derecho de percibir cualquier prestación económica y, en su caso, ayuda para el fomento de empleo durante un año, así como el derecho a participar durante ese periodo en cursos de formación profesional para el empleo. En este caso, la empresa también cometería una falta muy grave al dar trabajo a perceptores de prestaciones de la Seguridad Social y no tramitar su correspondiente alta en la Seguridad Social. La multa para este tipo de infracción va desde 10.001 euros hasta 187.515 euros.

Puede ocurrir que la empresa reciba una visita rutinaria y sin previo aviso de un Inspector de Trabajo, ya que su deber es controlar y vigilar que la empresa cumpla con la normativa laboral y con todas sus obligaciones y responsabilidades. También el trabajador puede contactar con la Inspección de Trabajo y alertar de las irregularidades que están ocurriendo en la empresa.

Si el Inspector detecta que alguna persona en la empresa está realizando algún trabajo y, previas comprobaciones, detecta que no está dado de alta en la Seguridad Social, dicho trabajador se convierte automáticamente en indefinido a jornada completa, se tramitará su alta de oficio en la Seguridad Social y se reclamará a la empresa las cuotas impagadas y los recargos correspondientes. Para la empresa supone una infracción grave por lo que deberá pagar una multa que va desde 3.126 euros hasta los 10.000 euros. Igualmente, la empresa sufriría la pérdida de las ayudas concedidas por la contratación indefinida y la imposibilidad de acceder a bonificaciones desde la fecha de la irregularidad cometida hasta pasados dos años.

Cuando se producen estas actuaciones, estamos dejando de cotizar a la Seguridad Social. Quiero dejar claro que las cotizaciones de los trabajadores en activo son los recursos que financian las prestaciones existentes en ese momento. Si no se tramitan las altas de los trabajadores, no se cotiza por ellos y no se financia el sistema de la Seguridad Social, por lo que nos encontramos con el problema existente en la actualidad de la falta de liquidez a la hora de abonar las pensiones.

Para concluir, os comento que las altas en la Seguridad Social deben de ser previas al inicio de la actividad laboral, ya que el trabajador podría tener un accidente de camino al centro de trabajo.

Para evitar los castigos que prevé la ley quizás, lo suyo sería hacer uso de las bonificaciones, reducciones que estén previstas para la contratación, (jóvenes menores de 30 años, mayores de 45 años, prácticas, ….).

Teniendo presente que “en los días de lluvia no podemos olvidar nuestro paraguas para no mojarnos”.

 

Por Rosario Mulero

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