Soplan buenos vientos para alzar el vuelo

¡Hola Lectores! Si alguno de ustedes se ha marcado como propósito para 2017 el inicio de una actividad por la cual tenga previsto constituirse como trabajador autónomo os interesará lo que aquí os contamos hoy.

En estos últimos tiempos, duros para la situación laboral, el autoempleo o trabajo por cuenta propia está convirtiéndose en una tendencia general. Bien sea por el alza de las iniciativas emprendedoras; bien sea porque, según las circunstancias, ésta sea la única forma que tienen algunas personas de encontrar un empleo.

Conscientes de esta realidad, se han impulsado diversas facilidades de acceso al mercado laboral como trabajador autónomo, como son las subvenciones para el comienzo de la actividad, las cuales abordaremos en este post.

Estas ayudas están destinadas especialmente a facilitar la integración laboral de determinados colectivos, como son los desempleados o jóvenes, entre otros. Siendo requisito general para cualquiera de dichas ayudas el Alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y estar Desempleado, estando registrado como demandante de empleo, no ocupado, en el correspondiente registro del Servicio Público de Empleo.

Dentro del ámbito de gestión del Servicio Público de Empleo Estatal será subvencionable:

            – El inicio como trabajador autónomo;

            – Las financiaciones hechas por entidades de crédito para dicho comienzo;

           – La contratación de servicios externos para la puesta en marcha de la empresa;

            – La formación que precise para el desarrollo de esa actividad.

Dentro de estos conceptos subvencionables, la cuantía de los dos primeros se determinará en función de las dificultades de acceso al mercado de trabajo que tenga la persona que solicite la subvención, teniéndose en cuenta que su inclusión en alguno de los colectivos previstos por la normativa. De menor a mayor dificultad de acceso a dicho mercado, la normativa establece los siguientes colectivos:  1º. Desempleados en general;   2º. Jóvenes desempleados de 30 años o menor edad;   3º. Mujeres desempleadas;     4º. Desempleados con discapacidad;    5º. Mujeres desempleadas con discapacidad.

Atendiendo a esta clasificación, por el inicio del trabajo por cuenta propia podrá otorgarse subvenciones desde un mínimo de 5.000 euros hasta un límite máximo de 10.000. E idénticas cantidades igualmente podrán otorgarse en concepto de subvención financiera, para hacer frente a aquellos préstamos concedidos por entidades de crédito para el comienzo de la actividad. Si se trata de microcréditos la subvención podrá concederse por el importe total de los intereses fijados en el préstamo.

No obstante, la concesión de estas ayudas también está sometida a una serie de condiciones. Por ejemplo, para el caso de la subvención por establecimiento como autónomo, se ha de realizar obligatoriamente una inversión en el inmovilizado material necesario para prestar la actividad; no pudiendo ser dicha inversión inferior a 5.000 euros, sin incluir el IVA. O también, para el caso de la subvención financiera, la entidad de crédito habrá de ser alguna de las que tengan suscrito convenio con el Servicio Público de Empleo Estatal.

En cuanto a los otros dos tipos de subvenciones, aquellas destinadas a la financiación de la asistencia técnica prestada por servicios externos y a la formación del nuevo autónomo, la cuantía máxima subvencionable será de 2.000 y 3.000 euros para una y otra respectivamente; debiendo recibirse ambos servicios entre los tres meses anteriores y seis meses posteriores del alta en autónomo.

Por lo que respecta a las obligaciones del beneficiario, éste deberá realizar la actividad que fundamente la concesión, manteniendo la misma y el alta en el Régimen Especial de los Trabajadores Autónomos al menos durante tres años una vez concedida alguna de estas ayudas; debiéndose proceder en caso de incumplimiento al reintegro de las mismas, al menos de forma proporcional al tiempo que reste hasta esos tres años.

Estas son, como hemos mencionado más arriba, las subvenciones otorgables a los nuevos autónomos dentro del ámbito de gestión del Servicio Público de Empleo Estatal. No obstante, si el nuevo autónomo tiene residencia y domicilio fiscal en Andalucía podrá ser beneficiario, además, de ayudas por parte de esta Comunidad.

En este caso, las subvenciones para el inicio o consolidación de la actividad empresarial o profesional como autónomo podrán obtenerse subvenciones por cuantía mínima de 2.000 euros, la cual aumentará dependiendo de la inclusión del solicitante en alguno de los colectivos con dificultades de acceso al mercado de trabajo, del territorio en que tenga su domicilio, de la actividad a desarrollar; todos estos requisitos descritos en la normativa reguladora de estas ayudas.

También para estas ayudas concedidas por la Junta de Andalucía se harán depender del cumplimiento de determinadas condiciones, como el mantenimiento de la actividad durante un período mínimo de 12 meses, entre otros.

Por último, cabe decir que aunque ambas ayudas, estatal y autonómica, no resultan excluyentes, la normativa reguladora de ambos tipos prevén que la cuantía concedida en concepto de este tipo de ayudas, aisladamente o en concurrencia con otra ayuda, no podrá superar el coste de la actividad a desarrollar por el beneficiario.

Espero que os haya resultado interesante lo que aquí os hemos contado y que…

 

… ¡el miedo a volar no os corte las alas!

            ¡Un saludo, Lectores!

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