Registro de jornada: sí o no.

Registro de jornada sí o no por José Ángel Fernández

¡Hola, Lectores! Hoy comentamos una de las últimas sentencias del Tribunal Supremo, del pasado 23 de marzo, que aborda la obligatoriedad de las empresas de llevar un registro diario de la jornada de sus trabajadores.

Concretamente, el Tribunal Supremo se pronuncia sobre la cuestión suscitada en recurso de casación interpuesto por Bankia, S.A. contra la sentencia de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional que, en el seno de un proceso colectivo, condena a esta entidad bancaria a establecer un sistema de registro de la jornada diaria efectiva que realiza la plantilla, que permita comprobar el adecuado cumplimiento de los horarios laborales así como que proceda a dar traslado a la representación legal de los trabajadores de la información sobre las horas extraordinarias realizadas.

El fallo de la Sentencia de la Audiencia Nacional dice ser acorde con lo previsto en el art. 35.5 del Estatuto de los Trabajadores. Este precepto, en la redacción vigente en el momento del acta de inspección de la que traen causa los hechos, disponía lo siguiente: “A efectos del cómputo de horas extraordinarias, la jornada de cada trabajador se registrará día a día y se totalizará en el período fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia resumen al trabajador en el recibo correspondiente”. Redacción que no ha cambiado en versión vigente hoy día.

En el recurso se alega que la sentencia impone obligaciones que van más allá de lo exigido por el art. 35.5 del Estatuto, donde se regula la realización de horas extras y que el registro que se lleve por la empresa debe estar referido a las mismas, anotándose las que se realizan día a día, pero sin que ello suponga imponer la obligación de establecer un registro de la jornada diaria efectiva, ni que el mismo permita controlar el adecuado cumplimiento de los horarios pactados, al margen de la realización de horas extraordinarias. Que esta obligación iría en contra de lo dispuesto en el art. 20.3 del Estatuto, relativo a la facultad del empresario de adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales.

Argumentación que parece compartir el Tribunal Supremo, corroborando que lo dispuesto en el art. 35 está exclusivamente dirigido a la regulación de las horas extraordinarias que realice el trabajador, y añadiendo que si el Legislador hubiere pretendido imponer la obligación del empresario de llevar a cabo un registro diario de la jornada laboral ordinaria de sus trabajadores, hubiera impuesto este deber en el artículo que regula la misma, el artículo 34 del Estatuto. Obligación que no prevé esta norma y que no puede deducirse por ende de lo dispuesto en la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social, debiéndose interpretar restrictivamente la infracción que prevé para la transgresión de las normas y los límites legales o pactados en materia de jornada.

A ello añade que, cuando se pretende imponer este deber específico por parte del Legislador a un colectivo de trabajadores concreto o en un determinado sector laboral, se realiza mediante la regulación específica de la normativa aplicable a dicho sector, y no mediante aplicación directa de las disposiciones generales que recoge el Estatuto de los Trabajadores. De esto último se ha de entender que puede existir, y de hecho existe, obligación de llevar a cabo el registro de la jornada ordinaria de los trabajadores para determinados empresarios; siempre que así lo disponga su normativa especial.

No obstante, dice el Tribunal Supremo que, pese a no existir normativa que imponga la obligación de llevanza de un registro de la jornada diaria efectiva de toda la plantilla para poder comprobar el cumplimiento de los horarios pactados con los trabajadores, como establece la sentencia de la Audiencia Nacional recurrida, sí convendría una reforma legislativa que clarificara al respecto la cuestión y sirviese para facilitar al empresario ese efectivo control de las horas realizadas por sus trabajadores así como para éstos la prueba de la realización de horas extraordinarias. Reforma que no puede suplirse por los Tribunales imponiendo a los empresarios esta obligación mediante condenas a los mismos.

Termina fallando el Tribunal Supremo en favor del recurso interpuesto, estimando el mismo y anulando la sentencia de la Audiencia Nacional que obligaba a Bankia, S.A. a llevar este registro de la jornada de sus trabajadores.

Sin embargo, pese a ser este el fallo del Tribunal, varios magistrados del mismo se posicionan contrariamente a él y emiten un Voto Particular junto a la Sentencia analizada. Según estos “opositores”, no se hace una interpretación adecuada de la norma y concretamente del art.35.5, puesto que, si bien es cierto que puede entenderse que solamente se impone la obligación de registro sobre las horas extraordinarias, para empezar a computar las mismas se habrá de constatar que efectivamente se ha superado la jornada ordinaria de trabajo; de manera que la obligación de registrar las horas extraordinarias se “vacía de contenido” (dice el voto particular) si no se controla la jornada realizada por el trabajador, pues la hora extraordinaria sólo se cuenta cuando se ha superado la duración de la jornada ordinaria. Conclusión que, por mi parte, no puede entenderse carente de sentido.

Vemos pues que, pese a ser claro el fallo del Tribunal Supremo, no es una cuestión que vaya a quedar libre de diferentes interpretaciones y objeciones.

Espero que os haya resultado de interés y utilidad.

Un saludo, Lectores.

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