Pon la Programación Neurolingüística en tu vida…

Desde hace algún tiempo, vengo profundizando en algunas disciplinas que, a pesar de ser, a mi entender, muy beneficiosas, son unas completas desconocidas para la inmensa mayoría de la población. Me estoy refiriendo en este caso, a la Programación Neuro Lingüística (P.N.L).

A continuación os detallo algunas notas que me han parecido interesantes para empezar a entender en qué consiste exactamente.

La PNL se inició por los años 70, cuando, John Grinder y Richard Bandler se propusieron averiguar, qué es lo que hacían dos psicoterapeutas estadounidenses, para que sus resultados fueran tan efectivos.

En ellos, en Fritz Perls y Virginia Satir, identificaron algunas reglas o patrones verbales que ellos utilizaban, de manera sistemática y espontánea en su comunicación, y que estaban en la base de la eficacia de su trabajo.

Así nace, pues la PNL,  con la convicción que “toda tarea humana aparentemente mágica e inexplicable, tiene una estructura que puede ser identificada y transmitida.”

De esta premisa se deriva el objetivo que ha inspirado la creación y el desarrollo posterior de la PNL: “identificar y describir el modelo de funcionamiento de cualquier habilidad especial y/o excepcional del ser humano, para que así pueda ser comunicada, comprendida y utilizada por cualquier persona que lo desee.”

Después de estos autores, otros como Dilts, Andreas, McDonald, Hall han modelado también a expertos en diferentes áreas de la actividad humana (educación, deporte, ventas, liderazgo organizacional) y han creado sus propias técnicas.

Según la Asociación Nacional de PNL. se podría definir “la PNL es, un conjunto de métodos y técnicas destinadas a ser aplicadas en la vida cotidiana, para que la persona consiga los objetivos que desea en diferentes campos de la actividad humana, y mejore su calidad de vida.”

Es una disciplina que trata de explicar cómo funciona nuestro cerebro y definir sus patrones mentales, facilitándonos el conocimiento de nosotros mismos y permitiéndonos cambiarlos utilizando determinadas técnicas con el objetivo de mejorar nuestra  comunicación.

A través de la Programación Neurolingüística (PNL), se toma consciencia del lenguaje y de la importancia de su buen uso. Nos da la llave para comunicarnos de forma eficaz en nuestras relaciones personales, y también nos ayuda a romper nuestras limitaciones y lograr profundos cambios en nosotros.

Las palabras de Luis Castellano en su intervención en el Congreso sobre el Bienestar celebrado en Vejer de la Frontera, calaron dentro. Y como todo sucede por algún motivo, pasados unos meses, estaba metida de lleno en un practicioner de PNL y empezaba a leer una de sus obras.

Éstas eran algunas notas que tomaba por aquél entonces: “Cómo nos cambian las palabras que elegimos. La importancia de habitar las palabras: Cuando habitamos las palabras una a una, las dotamos de significado, de sentimiento, nos hacemos más habitables. Y cuando el otro se acerca hacemos que el mundo sea más habitable. Existe una relación directa entre el lenguaje y las emociones. Al no consciente le gustan más las emociones positivas. El lenguaje se hace para contar palabras, sumar palabras, es conveniente incrementar palabras positivas en nuestro lenguaje diario…”

De la lectura de su libro “La Ciencia del Lenguaje Positivo”, de Luis Castellano, Diana Yoldi y José Luis Hidalgo, se pueden sacar numerosas conclusiones. Es un libro para tener encima de la mesita de noche. Sus autores pretenden hacernos entender el poder de las palabras en nuestro cerebro y cómo determinan el rumbo de nuestro pensamiento, nuestra actitud ante la vida e incluso nuestra longevidad.

Diría que somos como un ordenador al que le han instalado un programa determinado o programas determinados. Desde que nacemos, estamos inmersos en una cultura dada por el país, región, ciudad, pueblo…en el que nacemos, somos educados en función a los valores que priman en nuestro hogar, en las instituciones educadoras…Y en base a todo ello, nos comunicamos con los demás, con nuestros congéneres y actuamos teniendo en cuenta esa experiencia subjetiva que se va generando en nuestro interior.

Los softwares instalados pueden funcionar durante toda una vida siendo operativos. Algunos, pueden verse dañados con algún que otro virus. Y otros, puede que decidamos sustituirlos por otros que nos sean más operativos…El lenguaje de programación puede ser que no sea válido para el potente equipo en el que nos estamos convertiendo.

De éso se trata. De utilizar la Programación Neurolinguistica para conocer cómo se han instalado esos softwares en nuestro interior y en dilucidar, a través de esa observación, qué nos están provocando en nosotros. Y decidir, cambiar aquéllo que está haciendo que nuestro sistema se relentice y nos impide actuar de manera eficaz y satisfactoria en la consecución de nuestras aspiraciones en la vida personal o profesional…

Siento que se hace imprescindible el empezar a incorporar en nuestras empresas, el uso del lenguaje positivo, para hacer que la comunicación entre nuestros compañeros, entre los componentes del equipo, sea más eficaz, más eficiente y los logros sean mayores. Está demostrado que en las empresas donde los trabajadores se sienten felices, su implicación en los proyectos comunes es mayor y por ende, la rentabilidad y productividad crece.

Somos seres lingüísticos. Nos contamos historias a nosotros, a los que nos rodean. Nos damos a conocer a través de nuestras palabras, aparte de con nuestro comportamiento.

De ahí la importancia de que empecemos a cuidar lo que nos decimos, lo que pensamos que somos. El lenguaje puede cambiar nuestras vidas. Y no me estoy refiriendo exclusivamente al lenguaje que emitimos cuando nos comunicamos con el otro. Sino también a ese diálogo interno que mantenemos constantemente con nosotros mismos.

Es el momento de empezar a utilizar nuestras palabras con consciencia para cambiarnos y para hacer que cambien los que nos rodean, que empecemos a creer en nosotros y en los otros. Y empecemos a ser coherentes con nosotros mismos…  Como diria nuestro Genial Quino, a través de nuestra querida Mafalda, “Si no fuera por todos, nadie seria nada”. “A mí me gustan las personas que dicen lo que piensan. Pero por encima de todo, me gustan las personas que hacen lo que dicen…”

Por Patricia Ruiz Galloso

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