He optado por la readmisión, ¿ahora qué?

Si eres empresario o trabajador, quizás hayas pasado por ese tedioso trámite que supone un procedimiento judicial sobre despido, y del que resulte que se ha declarado por el Juzgado la improcedencia del mismo, optando la empresa por la readmisión del trabajador (aunque a veces es el trabajador quien tiene la opción de elegir) en lugar del despido indemnizado. O, también puede darse el caso, que el despido haya sido declarado nulo, por lo que la empresa vendrá obligada a readmitir al trabajador sin opción de indemnizarlo en forma alguna.

Ya sea un caso u otro, deberás saber qué son los Salarios de Tramitación.

En resumidas cuentas son aquellos salarios que el trabajador ha dejado de percibir desde que es despedido hasta que se notifica la sentencia que declara la improcedencia o nulidad del despido.

Y se dice que serán los salarios dejados de percibir porque se corresponden con el salario que el trabajador percibía en el momento del despido, y que son generados hasta que tenga lugar uno de estos dos sucesos:

  1. La notificación de la sentencia, como ya se ha dicho.
  2. Que el trabajador encuentre otro empleo mientras transcurre el procedimiento en que se dictará sentencia declarando el despido improcedente (o nulo) o no.

Ahora bien, en este segundo caso, sólo cesará la generación de salarios de tramitación si la retribución que perciba el trabajador por el nuevo empleo alcanza o supera el importe del salario que éste percibía en la anterior empresa.

Además, otra semejanza entre el salario percibido por el desempeño del trabajo y los salarios de tramitación es la obligación para el empresario (y también trabajador…) de cotizar por el salario devengado. Y la obligación de alta en el Sistema de la Seguridad Social.

El empresario deberá tramitar el alta del trabajador con efectos retroactivos y cotizar por él, ingresando la cuota que corresponde al total del importe antes del último día del mes siguiente al de notificación de la sentencia.

Igualmente la empresa deberá deducir del importe de los salarios reconocidos la retención del trabajador correspondiente al IRPF, para lo que deberá o bien regularizar el tipo de retención o bien calcularlo en base al importe de los salarios, dependiendo de si en el año en que se dicte la sentencia también ha percibido retribuciones a cuenta del trabajo realizado para la empresa.

Pero, ¿y si el trabajador no encuentra un nuevo empleo, sino que ha percibido la prestación por desempleo? En este caso, las retribuciones que el trabajador haya percibido del SEPE deberán ser ingresadas a este organismo por la empresa, que deberá descontarlas del importe de los salarios de tramitación reconocidos. Aun así, si el importe de las prestaciones por desempleo supera al de los salarios, el trabajador será quien deberá devolver el exceso percibido.

Además, dada la habitual tardanza de los Juzgados en pronunciarse, conociéndose así la sentencia, cuando haya transcurrido más de 90 días hábiles entre el despido y la notificación, se ofrece la posibilidad al empresario de reclamar al Estado los salarios que excedan de tal período de 90 días y la cotización correspondiente a dicho exceso.

Y por último, igualmente podrá reclamarlos al Estado el trabajador cuando el empresario no pague los salarios de tramitación por insolvencia, debiendo responder también el FOGASA de los salarios correspondientes a los 90 días hábiles siguientes al despido. No obstante, la insolvencia del empresario deberá ser reconocida por resolución judicial.

Todas las anteriores son, a grandes rasgos, las principales particularidades que se han de tener en cuenta cuando vaya a optarse por la readmisión del trabajador tras la declaración de improcedencia de un despido. Opción que dependiendo de las circunstancias podrá ser más ventajosa que el despido indemnizado del trabajador y con el que deberá hacerse estudio conjunto.

Espero os resulte útil el post de hoy, Lectores.

Un saludo.

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