Era digital, ¿estáis preparad@s?

¡¡Hola lectores!!

Recientemente he visto en televisión un anuncio de Vodafone que me ha llamado la atención; en él aparece Steve Wozniak, cofundador de Apple, emitiendo un discurso ante un auditorio repleto de gente joven en el que se define como becario de la era digital. A pesar de lo aparentemente gracioso y propagandístico del mensaje, a mi entender no le falta razón, pues los cambios se producen a tanta velocidad que resulta realmente complicado considerase un experto es esta materia.

En los últimos años los avances tecnológicos se han sucedido de manera constante y a gran velocidad. Resulta realmente sencillo identificar los grandes cambios mirando al pasado; somos conscientes de la revolución que sufrimos con la implantación a nivel general de los ordenadores personales en la década de los 80, con la llegada de los teléfonos móviles en la década de los 90, la llegada de internet, los smartphones…. No resulta tan sencillo identificar estas revoluciones cuando se producen en nuestro día a día o anticiparlas en el futuro que nos espera.

Todos estos avances tecnológicos han cambiado y están cambiando nuestra vida y nuestra forma de relacionarnos en lo personal y profesional, afectando a todas las áreas y sectores. Actualmente podemos ver como un cirujano recibe ayuda de un robot para una complicada intervención quirúrgica, un mecánico enchufa nuestro coche a una máquina que le dice cuál es la avería, compramos y vendemos a través de internet en cualquier parte del mundo, sin necesidad de más intérprete o interlocutor que una página web, viajamos en nuestro coche con total confianza guiados por un sistema GPS que nos lleva por la ruta más rápida a nuestro destino, nos comunicamos en tiempo real por videoconferencia con cualquier parte del mundo… Todas estas cosas que actualmente consideramos habituales, serían inimaginables hace no muchos años.

En nuestro día a día profesional, vemos como los avances tecnológicos han ido modificando el ámbito empresarial, los modelos de negocio tradicionales se han ido quedando obsoletos, dando paso por un lado a gran número de negocios digitales y produciendo por otro lado profundos cambios en los procesos productivos de las empresas más punteras y sustanciales cambios en la generalidad de empresas. La tecnología y el tratamiento de la información se han convertido en elementos clave de éxito y de ventaja competitiva de las empresas que desean estar en los puestos de cabeza de la competición por lograr satisfacer los constantes cambios en las necesidades de un cliente cada vez más exigente y mejor informado (gracias a las tecnologías de la información). A día de hoy cualquier cliente puede encontrar un bien o servicio sustitutivo del que nuestra empresa ofrece simplemente con una sencilla búsqueda en Google, esto hace que sea indispensable establecer como constante estratégica la orientación al cliente y la mejora continua.

Los sistemas de información (SI) cobran especial importancia en este sentido y en un momento, en el que palabras como “big data” y “business intelligence” son de uso frecuente en el mundo empresarial. Por SI entendemos un conjunto interrelacionado de elementos que recuperan, procesan, almacenan y distribuyen información para ayudar a la toma de decisiones y control de una organización. En palabras de William Thomson, “Lo que no se mide, no se puede mejorar

La información es la materia prima de todo SI, esta información se obtiene mediante el procesado de los datos almacenados en distintos orígenes de forma que resulten comprensibles y añadan más valor que los simples datos.

Al mismo tiempo que se han ido produciendo cambios y avances tecnológicos en la vida cotidiana, la Administración no se ha quedado atrás. En los últimos años hemos visto como paulatinamente han ido incrementándose las obligaciones tecnológicas para con las relaciones con la Administración, certificado digital, comunicaciones electrónicas, y muy recientemente el tan sonado SII (suministro inmediato de información del IVA) que por el momento solo afecta a grandes empresas pero que seguramente acabará extendiéndose al total de empresas como ha ocurrido con otras reformas, dotan a la Administración de una poderosa información para ejercer su labor fiscalizadora en un tiempo muy reducido, dificultando cada vez más librar esos cuatro años de prescripción sin recibir una desagradable inspección.

La mayor parte de las pequeñas empresas han pasado de realizar sus tareas administrativas de forma manual a gestionarlas mediante hojas de cálculo, o en el mejor de los casos mediante algún tipo de software genérico, lo cual en muchos casos es insuficiente y en la mayoría de los casos no está adaptado a sus necesidades. Es habitual que muchas empresas cuenten con distintas herramientas no integradas para su gestión, facturación, contabilidad, RR.HH., comunicación, distribución, control de proyectos, presupuestos… provocando de este modo duplicidades de datos, inexactitudes, y una gran ineficiencia en el trabajo a la par de una gran pérdida de valiosa información al no poder contrastar y unificar datos de unas fuentes con otras.

Tanto por obtener una ventaja que nos permita gestionar mejor la organización, controlar procesos, controlar costes, conocer mejor a los clientes, relacionarnos mejor con todas las partes implicadas en el proceso productivo, identificar oportunidades, amenazas,… como por los futuros requisitos que nos plantee la Administración, las empresas deben tomar conciencia de los beneficios de invertir en un sistema de información adaptado a sus necesidades. No se puede competir en un mercado cambiante como el actual con herramientas del siglo pasado, pues cualquier competidor que utilice herramientas de última generación no tardará en sacarnos del mercado.

A la par, se debe tener en cuenta que, para sacar el máximo provecho de un sistema de información adecuado a nuestro negocio, que nos permita tomar decisiones y competir en situación ventajosa, se debe contar con profesionales instruidos en la materia, que puedan interrogar y extraer los datos de este sistema de información para convertirlos en información valiosa para la organización.

Del mismo modo que si queremos correr un campeonato de Fórmula 1 debemos contar con un buen coche (nuestro producto) también debemos contar con un gran piloto (dirección) y con un buen equipo de ingenieros (equipo técnico).

Directivos y gerentes, ¿estáis preparados para liderar la implantación de estos avances en vuestras empresas?

La carrera ha empezado, ¿estamos preparados?

Reflexionad, y sobre todo, actuad!!

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